Icono del sitio Profesionales Retail

El TAO corporativo de Huawei

Huawei

Huawei

Una historia de flexibilidad que venció a la rigidez.

Huawei no solo sobrevivió a uno de los bloqueos tecnológicos más duros de la historia reciente: lo convirtió en una ventaja competitiva. Su historia revela cómo la flexibilidad, la autosuficiencia y una filosofía poco convencional pueden transformar la crisis en innovación.

¿Qué puede aprender el retail de una empresa que decidió fluir en lugar de resistirse?

En 1987, Ren Zhengfei, un ex ingeniero del Ejército Popular de Liberación fundó Huawei en la ciudad de Shenzhen, China. Inicialmente, la empresa se dedicaba a vender centrales telefónicas (PBX) que importaba principalmente desde Europa para atender un mercado creciente de pequeñas y medianas empresas locales. Muy pronto, en los inicios de la década de los 90, la empresa desarrolló su primer switch telefónico de bajo costo que inundó una buena parte de las comunidades rurales del territorio chino. En la primera década del siglo, Huawei se convirtió en un proveedor global de equipos de telecomunicaciones y en 2004 lanzó su primer dispositivo móvil, compitiendo con gigantes como Ericsson y Nokia en el mercado de infraestructura 3G y 4G. En 2010, se consolidó como líder en tecnología 4G y, para 2018, como el segundo fabricante de smartphones del mundo, lo que le permitió llevar a cabo grandes inversiones para el desarrollo de múltiples patentes en el desarrollo de las comunicaciones 5G.

El crecimiento acelerado del negocio y el enfoque en la innovación continua convirtieron a Huawei en el principal competidor para empresas emblemáticas de Silicon Valley como Cisco Systems. Pero más allá de la competencia corporativa, Huawei es vista como una amenaza a la seguridad nacional de EE. UU., según lo dicho por el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. Esto te debe sonar un tanto familiar: acusar (sin pruebas) a empresas o países “no alineados” de llevar a cabo prácticas que ponen en riesgo la seguridad nacional de la hegemonía occidental. Pero específicamente, ¿de qué acusó Estados Unidos a Huawei? De tres cosas:

  1. Robar o copiar propiedad intelectual.
  2. Incumplir el régimen de sanciones impuestas a Irán (por EE. UU.).
  3. Colaborar con el gobierno chino y poner en riesgo la ciberseguridad.

Te recomendamos leer:

Cover_Nota_Dic25

Te recomendamos leer esta nota si quieres saber más respecto a las tensiones entre las dos potencias mundiales:

En realidad, Huawei representa una amenaza para EE. UU. porque le ha ganado la partida en la tecnología más avanzada en materia de telecomunicaciones: las redes 5G. Para 2018, las empresas chinas dominaban la tecnología móvil de quinta generación según un estudio publicado por Statista.

En 2019, tras la medida anuncia por Donald Trump, en su primer periodo presidencial, Huawei tuvo que enfrentar las siguientes consecuencias:

  1. Bloqueo a tecnología clave: La empresa no pudo comprar chips de fabricantes como TSMC (Taiwán) y Qualcomm (EE. UU.) y no tuvo acceso a software y servicios de Google como Android OS, Play Store y YouTube.
  2. Caída en ventas de smartphones. Para 2021, las ventas globales cayeron 22%, principalmente por las restricciones de acceso a las aplicaciones preferidas por los consumidores.

El impacto para Huawei fue brutal. Pese a ello, lejos de resignarse o pelear, la compañía se mantuvo fiel a su filosofía para reinventarse y resurgir con ímpetu renovado.

La fuerza interior de Huawei

A tan solo cinco años desde los embates que sufrió la compañía y que impactaron su ritmo de crecimiento y participación en mercados occidentales, Huawei optó por la autosuficiencia tecnológica lanzando HarmonyOS, un sistema operativo homologado para smartphones, tabletas y computadoras que en 2024 ya superaba al iOS de Apple en número de usuarios en China y la mayoría de los países asiáticos. Además, desarrolló su primer chip llamado Kirin 9000S con tecnología propia y que se estrenó con el lanzamiento del smartphone Mate 60 Pro. Por si fuera poco, también está desarrollando chips de IA Ascend que compiten directamente con los fabricados por NVIDIA (EE. UU.). Por otra parte, para compensar la pérdida de participación en Occidente, se enfocó en consolidar su liderazgo en China y otros países de Asia, África y Europa donde ha podido implementar su tecnología 5G.

Pero, ¿cómo podemos explicar este fenómeno de resiliencia? Principalmente por la estructura corporativa y la filosofía que motiva a cada uno de los colaboradores.

Huawei es una empresa 100% privada que no cotiza en la bolsa de valores, lo que le permite eliminar las presiones de especulación “financierista” que los inversionistas suelen ejercer para obtener mayores dividendos. Su fundador y CEO rotativo, Ren Zhengfei, posee solo el 1%, mientras que la Federación de Sindicatos de Huawei posee el 99% de las acciones, y a través de un esquema interno de acciones virtuales, los empleados participan y ganan de las utilidades de la empresa además de su salario. No es una cooperativa en el sentido legal, pero sí un modelo de reparto de ganancias inusualmente generoso para el sector tecnológico. Además, la empresa invierte entre el 22 y el 25% de sus ingresos anuales para investigación y desarrollo tecnológico a través de múltiples centros de investigación en Asia y Europa. Estas tres características únicas de Huawei le otorgan una fortaleza casi indestructible que podemos destacar en los siguientes puntos:

  • Alineación de incentivos. Permite vincular el éxito financiero de los empleados con el de la empresa, fomentando una cultura de alto rendimiento y lealtad.
  • Estabilidad financiera. Al no cotizar en bolsa, Huawei puede priorizar la innovación de largo plazo sin responder a las presiones trimestrales de inversionistas externos. Esta autonomía estratégica tiene un costo: la empresa no está obligada a presentar estados financieros ante reguladores externos, lo que limita la rendición de cuentas públicas. Es una ventaja y una limitación al mismo tiempo.
  • Independencia y control. Eliminando el riesgo de adquisiciones hostiles o influencias externas lo que le permite diseñar y soportar estrategias de largo plazo, incluso a pesar de las sanciones.
  • Retención de talento. Los dividendos otorgan ingresos significativamente altos para los empleados clave, reduciendo la rotación y dando continuidad a la innovación.

La filosofía de la empresa también es un pilar fundamental de su éxito. Su alineamiento con el TAO es muy claro y, para muestra, analicemos dos versos del Tao Te Ching que ilustran este alineamiento:

Ser flexibles para ser rectos, vacíos para estar llenos, gastados para ser renovados…

Fragmento del capítulo 22 del Tao Te Ching

“Flexibles para ser rectos”. La flexibilidad estratégica es una capacidad extraordinaria para adaptarse a los embates externos sin romperse o corromperse. Ante las sanciones comerciales y bloqueos tecnológicos, Huawei ha cedido temporalmente a perder ciertos mercados, pero ha resurgido con renovados bríos con tecnología propia.

“Vacíos para estar llenos”. Las sanciones vaciaron a Huawei, tanto en el acceso a tecnología como en la pérdida de ventas. Pero ese vacío se convirtió en la oportunidad para crear su propio ecosistema, reflejando el principio taoísta de que la vulnerabilidad abre espacio para lo nuevo.

“Gastados para ser renovados”. En plena crisis, Huawei aumentó sus inversiones para generar lo nuevo. Según el Tao, la mayor dificultad precede al crecimiento y, en este caso, la serenidad y paciencia para innovar es posible gracias a ser una empresa privada sin presiones de inversionistas externos.

El agua vence a lo rígido, lo blando vence a lo duro…

Fragmento del capítulo 78 del Tao Te Ching

Huawei no confronta directamente las sanciones (como el agua no confronta a la roca), sino que fluye alrededor, creando alternativas tecnológicas, buscando nuevos mercados y transformándose con base en su naturaleza. Su persistencia blanda es la base de su resiliencia. La compañía practica un Tao corporativo no declarado pero evidente en sus acciones:

  • Adaptación sobre rigidez.
  • Autosuficiencia desde la escasez.
  • Largo plazo sobre resultados de corto plazo.
  • Invisibilidad estratégica mientras materializa sus innovaciones.

La de Huawei es una fortaleza paradójica, donde la flexibilidad la hace indestructible, el vacío generado por los embates engendra creatividad y el desgaste de las presiones geopolíticas le permite renovarse y renacer. Es en muchos sentidos una corporación taoísta en un mundo agresivo y competitivo.

¿Qué nos puede aportar la historia de Huawei?

Para las empresas en nuestro sector FMCG y retail hay muchas lecciones que podemos aprender del caso para repensar los enfoques de negocio y organizacionales en los que participamos. Por ejemplo, uno muy importante es el cambio de mentalidad respecto a la remuneración para los colaboradores en todos los niveles de la estructura organizacional. Se trata de que las empresas sean instrumentos de bienestar colectivo, en las que la brecha de remuneración entre los dueños y directivos respecto de los equipos tácticos y operativos se reduzca sistemáticamente. Es comprensible que esta idea resulte ilógica para la “mentalidad de tiburón” que domina en los gremios empresariales, sin embargo, está demostrado que cuando un colaborador ve recompensado el producto de su contribución, despierta un profundo sentido de pertenencia; en cambio, cuando la única remuneración es el salario, el vínculo es más superficial y volátil con la empresa.

Te recomendamos leer:

Te recomendamos leer esta nota si quieres indagar más respecto a la importancia de una buena remuneración para tus colaboradores:

Otra lección valiosa es aprender a navegar la incertidumbre con flexibilidad y más aún, en estos tiempos de turbulencia y transformación global. Tanto la rigidez cognitiva como la comodidad en los hábitos de trabajo son una pesada carga que, siendo poco visible a nuestros sentidos, nos ancla el crecimiento y la innovación de nuestras empresas. Para flexibilizar nuestra visión del negocio, debemos comprender el contexto en el que participamos, el cual, en el caso de la industria del consumo, está regulado por la demanda de los consumidores y su capacidad de compra. Intentar copiar fórmulas de éxito ajenas puede funcionar por un tiempo, pero no será sostenible a largo plazo. Pero si la decisión es replicar un producto o servicio existente, es recomendable invertir una buena parte de las ganancias en investigación y desarrollo que se conviertan en activos de valor diferenciado para nuestros clientes. Así lo hizo Huawei cuando se fundó como una empresa que comercializaba PBX para luego, en menos de medio siglo convertirse en una corporación que ha dejado huella en la industria de las telecomunicaciones.

En el retail dominado por corporaciones globales y, algunas veces, influenciada por paradigmas de dominación y conflicto, la historia de Huawei puede ser muy valiosa e inspiradora para las pequeñas y medianas empresas que están buscando estrategias alternativas que les permitan mantenerse y crecer en un mercado lleno de obstáculos y amenazas.

Si te gustó la nota nos encantaría saberlo y si tienes comentarios que nos ayuden a mejorar hacia el futuro, déjanos un comentario.

Hasta la próxima.

Desde la mirada de…

Ricardo Guadarrama

Estratega Comercial (FMCG & Retail) — Paxia
Salir de la versión móvil