La disputa geopolítica entre Estados Unidos y China no es solo una lucha por el poder económico y militar, sino un choque de cosmovisiones con raíces filosóficas profundas. Mientras Occidente ha sido influenciado por el hermetismo y la masonería, que promueven la transformación individual y el progreso, Oriente se ha basado en el taoísmo y el confucianismo, que priorizan la armonía y el orden colectivo. Este artículo explora cómo estas corrientes de pensamiento han dado forma a dos grandes hegemonías y su impacto en la actual transformación global.
La historia del pensamiento humano está marcada por la evolución de distintos sistemas filosóficos que han moldeado la visión del mundo, la organización social y las estructuras de poder. El hermetismo en Occidente y el taoísmo en Oriente, son corrientes ontológicas cuyas ideas nutrieron el surgimiento de la masonería y el confucianismo, respectivamente. Estas corrientes representan las filosofías más influyentes en las dinámicas económicas y políticas del mundo contemporáneo y contrastan en la actualidad donde el viejo orden hegemónico de Estados Unidos no termina de morir y el nuevo orden multipolar liderado por China se encuentra en pleno crecimiento.
En esta nota exploramos el origen, las características, así como las similitudes y diferencias entre el hermetismo y el taoísmo, analizamos la influencia del hermetismo en la fundación de la masonería y del taoísmo en la formación del confucianismo, de tal manera que concluimos relacionando y comparando la visión de cada una de estas corrientes de pensamiento en la formación de dos grandes hegemonías mundiales —Estados Unidos de América, con fuertes raíces en la tradición masónica y China, con un resurgimiento moderno influido por el pensamiento confuciano— y el choque de cosmovisiones que estamos transitando en este momento de transformación planetaria.
Origen e historia de la disputa
El hermetismo se remonta al mundo helenístico de Egipto y Grecia del siglo II d.C., atribuido a la figura legendaria de Hermes Trismegisto. Los textos centrales se recogen en el Corpus Hermeticum y, posteriormente, en obras como El Kybalión. El hermetismo sostiene que el universo es una manifestación de la Mente Universal (también referida como “El Todo”), de la cual el ser humano forma parte y con la que puede conectar a través del conocimiento esotérico. Esta filosofía se fundamenta en principios como el mentalismo, la correspondencia y la polaridad, ofreciendo una visión en la que el microcosmos (el individuo) refleja y puede influir en el macrocosmos (el universo o colectivo).
El taoísmo surge en la antigua China, se calcula que se fundó en el siglo VI a.C. y se atribuye principalmente a Lao-Tsé y su texto fundamental, el Tao Te Ching, complementado por las enseñanzas de Zhuangzi. El principio central es “el Tao”, un principio inefable y natural que subyace en toda la realidad. Para el taoísmo, la vida humana debe alinearse con el flujo natural de la energía (referido como Wu Wei, que se traduce como “no acción”), evitando forzar la realidad y buscando la armonía con los ciclos universales. También, se fundamenta en el concepto de Yin y Yang, el cual señala que toda dualidad es complementaria y se sostiene en un equilibrio perpetuo.
— Hermetísmo y Taoísmo —
Similitudes
- Visión unificadora del universo: ambas refieren a una fuerza o principio que da coherencia a toda la existencia (El Todo y el Tao).
- Énfasis en la transformación interna: el hermetismo se basa en la “alquimia mental” para transformar la realidad, mientras que en el taoísmo el desarrollo espiritual consiste en fluir con el Tao y cultivar la virtud.
- Búsqueda de la sabiduría: ambas tradiciones valoran la autoconciencia, el conocimiento (esotérico o intuitivo) y la contemplación de la naturaleza como formas de alcanzar la realización.
Diferencias
- Naturaleza del principio supremo: el principio mental o divino de El Todo se refiere a una inteligencia creadora; en cambio, el Tao es más impersonal y no se concibe como un ente consciente.
- Método de conocimiento: El hermetismo enfatiza la alquimia, la cábala y los principios herméticos con un carácter más intelectual y esotérico; mientras que, el taoísmo promueve la simplicidad, la observación de la naturaleza y la acción espontánea que simboliza el Wu Wei.
- Actitud ante la transformación y el cambio: el hermetismo sostiene que la realidad puede ser transformada a través de la mente y la voluntad; mientras que el taoísmo se inclina por la observación y adaptación a los procesos naturales, dejando que todo fluya de acuerdo con el Tao.
Del hermetismo a la masonería
La masonería especulativa, formalizada en la Gran Logia de Inglaterra en 1717, se nutrió de conceptos herméticos y alquímicos que están muy presentes en su simbolismo y rituales. El principio del Gran Arquitecto del Universo puede interpretarse como una adaptación masónica de la Mente Universal hermética. La idea de la “construcción” simbólica de la propia conciencia (referido por los masones como “pulir la piedra bruta”) remite, de forma análoga, a la alquimia mental hermética, donde se transmutan los aspectos “impuros” de la psique en sabiduría y virtud. De esta manera, la masonería se convirtió en una vía de progreso moral e ilustración; en parte, heredada del legado hermético que predominaba en los círculos intelectuales de la Europa renacentista y posterior.
Del taoísmo al confucianismo
Históricamente, Confucio (551 – 479 a.C.) fue contemporáneo a Lao-Tsé, lo que sugiere que el taoísmo y el confucianismo surgieron en un diálogo filosófico conjunto. Si bien, el confucianismo no nace exclusivamente del taoísmo, tomó de este su enfoque en la armonía y el orden natural, adaptándolo a la vida social y política. El confucianismo se centra en la ética, la familia, el respeto a la jerarquía y la virtud del gobernante —esto ha influido en la forma de organización política actual en China, donde el Partido Comunista Chino y particularmente la Asamblea Nacional, la dirige un líder supremo encarnado actualmente en la figura de Xi Jinping—, pero su visión del equilibrio y la moderación se vio influida por la cosmovisión taoísta y su noción de integración con las fuerzas naturales.
La masonería y su influencia en la hegemonía anglosajona de Occidente
La masonería se expandió en un momento crucial: la Ilustración del siglo XVIII. Sus valores de libertad, igualdad y fraternidad conectaron con las ideas de racionalidad y progreso que impulsaron movimientos sociales como la Revolución Francesa, la Independencia de EE.UU. y los movimientos libertadores de Latinoamérica que derivaron en el desarrollo e implementación de sistemas republicanos en los que hoy cohabitamos. Importantes líderes políticos —como George Washington, Simón Bolívar o Benito Juárez— fueron masones y aplicaron en la esfera pública los principios de tolerancia y laicidad aprendidos en sus logias.
Previo al surgimiento de estas revoluciones, Europa se hallaba inmersa en la consolidación de imperios coloniales. Inglaterra, sede de la masonería especulativa, desarrolló una potencia marítima y comercial que colonizó amplios territorios de América, Asia y África, llevando consigo los ideales masónicos entre las élites dirigentes. España, por su parte, pero con menor relación directa a la masonería en sus inicios, ejerció una colonización temprana en el continente americano, impulsada más por la expansión del catolicismo y la búsqueda de riquezas. La influencia masónica, sin embargo, se hizo más notoria en los movimientos de independencia americanos (siglos XVIII-XIX), donde los valores de la masonería chocaron con el orden colonial predominante.
Los grupos de poder masónicos se apoderaron de la agenda política, controlaron el progreso económico y, en colaboración con las corrientes religiosas derivadas de catolicismo, dominaron el consciente colectivo en Europa y América.
El confucianismo como pilar de la civilización china
El confucianismo se convirtió en la filosofía oficial de varias dinastías chinas, estableciendo un código moral y político que valoraba la estabilidad social, el respeto a la jerarquía y la educación. Por muchos siglos, este compendio ideológico mantuvo en “calma chicha” al imperio, garantizando la selección de funcionarios educados y formados en una burocracia meritocrática.
Tras un periodo de declive y colapso del orden imperial (conocido como “el siglo de la humillación” de 1839 a 1949), China ha tenido un impresionante resurgimiento en las últimas décadas, fusionando ideas modernas como la economía social de mercado (ESM) con su tradición filosófica milenaria (confucianismo y taoísmo). China es un Estado socialista con economía de mercado fundamentado en dos ejes principales:
- La planificación a largo plazo: herencia de una visión estratégica y cíclica, influenciada por el Tao, el confucianismo y la escuela de Sun Tzu (estratega militar chino autor de El arte de la guerra).
- La valorización de la educación y la disciplina social: reflejo del ideal confuciano de la sociedad ordenada y de un gobierno benevolente pero firme.
La disputa global
El mundo contemporáneo presencia un choque de cosmogonías: por un lado, la propuesta de libertad y democracia de Estados Unidos, donde abundan raíces masónicas, tanto en su fundación nacional como en las instituciones que la conforman; por otro, la China resurgida, con un trasfondo ideológico basado en el taoísmo y confucianismo que promueve el bienestar colectivo, la colaboración y el orden social. Este choque ideológico se aprecia en varios niveles:
- Visión del poder
- En Occidente, el gobierno se concibe como una expresión de la voluntad ciudadana y de los derechos individuales, principios que comparten una resonancia directa con la libertad y fraternidad masónicas.
- En Oriente se enfatiza la armonía colectiva, la importancia de una autoridad central “virtuosa” y la subordinación de los intereses individuales al bien común.
- Método de acción política
- Estados Unidos promueve la expansión de la democracia liberal y el libre mercado, históricamente asociado a la visión de un “Nuevo Orden Mundial” acorde a valores ilustrados y masónicos.
- China practica un socialismo de mercado con fuerte centralización estatal, guiado por planes a largo plazo, donde la cohesión social y el crecimiento económico tienen prioridad sobre la libertad individual plena.
- Economía global y geoestrategia
- Ambas potencias compiten por la supremacía tecnológica, comercial y militar, pero con estilos distintos. Estados Unidos apuesta a la innovación y al poder corporativo; China, a la inversión en infraestructura global (como la nueva ruta de la seda) y a su pujante mercado interno.
Aunque los escenarios actuales van mucho más allá de la filosofía pura, el trasfondo cultural e ideológico sigue marcando las diferencias en la manera de concebir la gobernanza, la economía y la posición de cada nación en el mundo.
Tanto el hermetismo como el taoísmo surgieron como respuestas filosóficas a la búsqueda de sentido en la vida y la unidad con el universo. Aunque difieren en la concepción del principio supremo y en sus métodos de conocimiento, coinciden en su aspiración de perfeccionar al ser humano y armonizarlo con una realidad superior. Sus herederos institucionales —la masonería y el confucianismo— se arraigaron profundamente en la historia de Occidente y Oriente, aportando valores, símbolos y estructuras de pensamiento que han influido en el curso político y económico de estas civilizaciones.
Hoy, la pugna entre Estados Unidos y China trasciende lo puramente político y comercial, revelando un trasfondo filosófico y cultural arraigado en siglos de historia. Entender estas corrientes —herméticas, masónicas, confucianas, taoístas— ayuda a apreciar las raíces de los sistemas que rigen gran parte del mundo actual. Siendo conscientes de estas influencias, es posible vislumbrar puentes de diálogo y cooperación, o, al menos, aprender a gestionar con mayor sabiduría los inevitables roces que surgen cuando visiones tan distintas del orden cósmico, social y político se encuentran frente a frente.


